Liquidación final
Yo les dije que me dejaran estacionar…
Son palabras con las que trataba de explicar lo sucedido la conductora que transitaba por el Periférico e intentaba detenerse a la altura de la calle Arenal para poder vender la ropa que traía en la cajuela.
Alrededor de las doce del día, el domingo nueve de junio pasado, una camioneta color naranja de marca Ford se impactó en la parte trasera de un auto blanco. Entre ambos carros habían quedado prensadas cinco personas, una de las cuales, de sesenta años de edad, falleció en el momento.
Yo iba manejando, entonces la gente se me empezó a acercar y yo les dije que me dejaran estacionar, en eso llegó la camioneta y se me impactó por la parte trasera…
Como en cualquier otra zona de la ciudad de Guadalajara, el día domingo se coloca un tianguis en la Colonia Jalisco, en el cruce de calles mencionado. La conductora intentaba vender ropa de segunda mano, pero la gente, impaciente según cuenta, no esperó a que se orillara y se estacionara propiamente. Habían de pagar el precio inmediata y repentinamente.
Cuando yo bajo, porque todavía sentía que me arrempujaba el carro, yo voltié, en eso el muchacho le seguía acelerando…
Y las personas, entre dos carros, sentían la presión que les cortaba la circulación. Así, el cuerpo de la señora de la tercera edad, al no haber soportado el impacto, quedó tendido sin vida a un lado de los automóviles. Otras cuatro personas adultas quedaron lesionadas: tres mujeres (una de ellas en estado grave) y un hombre.
Oye pos déjale de acerlerar, ve toda la gente que tienes prensada, y el muchacho como que se quedó dormido porque no reaccionaba…
Una vez que el conductor de la camioneta salió de su sopor intentó huir del lugar. Otro conductor en su automóvil le cerró el pasó y lo evitó por completo, así como otras tantas personas que se acercaron a su camioneta para impedirle, por lo menos, que se escapara. Arribaron al lugar las autoridades (Comisaría de Tonalá y Fiscalía del Estado) para comenzar con las averiguaciones y detener al prensista espontáneo –que tuvo a bien no haberse bajado de su automóvil antes de su llegada–, así como los servicios médicos municipales y el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.
Sí, en esta Perla Ensangrentada, todo está en liquidación final, hasta la propia vida.